dimarts, 5 de març de 2013

EL ENCANTO DE LA VIDA SIMPLE


Avui voldria parlar d'un llibre, per a mi preciós: "El encanto de la vida simple", de Sarah Ban Breathnach.
Deu fer uns 16 anys, un dia vaig ensopegar amb aquest llibre i ja el seu títol em va captivar, sense saber-ne res.
En aquest llibre l'autora ens mostra en un format de dietari totes les possibilitats que un nou dia ens ofereix. Tot un any d'imaginació i de redescobriment dels petits plaers de la vida.

El brot que comença a sortir del bulb plantat amb il·lusió mesos abans.
 Llegir un bon llibre i deixar volar l'imaginació...
Envoltar-nos de flors i de coses boniques.
Donar la benvinguda a casa nostra
i mils de petits detalls que estan a l'abast dels nostres cinc sentits i que poden convertir en un moment especial qualsevol instant  del dia.
Els detalls quotidians influeixen poderosament en les nostres vides, cap experiència és insignificant, tot pot convertir-se en una font d'inspiració si estem oberts al que ens ofereix la vida.
"És necessari disposar d'una estona tot sol per meditar, escoltar música, llegir, estudiar o treballar. L'important és que durant una estona parem esment al nostre jo autèntic, el nostre silenci interior."
"Necessitem crear el nostre propi ritual tranquil·litzador per accedir a la nostra reserva interior: aquest racó profund que hi ha en el nostre interior en el qual resideix la imaginació."
"El encanto de la vida simple" és un llibre que ens guia durant un any sencer, despertant la nostra imaginació i  desvetllant-nos els secrets que permeten recuperar molts dels  petits plaers oblidats. La autora va tenir un greu accident que la va obligar a fer un absolut repós durant tot un any, i en les llargues hores de solitud i quietud va desenvolupar el que seria un gran canvi en la seva vida.

Avui, aquest llibre està en plena actualitat, el valor de les petites coses que ens fan sentir moments de joia i plenitud.
Voldria deixar-vos aquest escrit per la periodista Ángeles Caso a la Vanguardia, que reflecteix tot el que aquest llibre ja ens deia en temps de "bonança", quan començàvem a perdre el nord.

Ángeles Caso Magazine de La Vanguardia 9 de decembre 2012)

"Hace mucho tiempo que no cenaba así: un tazón de leche calentita bien lleno de castañas cocidas. De pronto, ese sabor humilde me recuerda tiempos lejanos, años de infancia y de adolescencia en Asturias, donde la mezcla tan sabia de esos dos productos al alcance de cualquier campesino siempre ha formado parte de la tradición culinaria. Un plato nutritivo, sin duda, y barato. Pura sencillez. Y entonces, mientras disfruto de mi cena a la antigua, me doy cuenta una vez más de cómo nos hemos olvidado de la sencillez.

No me refiero a esa palabra tan de moda, austeridad. Siempre le he tenido tirria a ese término, que incluye mucha aspereza. El austero renuncia a muchas de las cosas buenas de la vida, en nombre de una filosofía que pretende mantener el cuerpo y la mente bajo control, sin concederles ningún regalo. Da por supuesto que hemos venido al mundo para pasarlo mal, así que, en lugar de vestirse con tejidos suaves, lo hace con telas duras, de las que irritan la piel. Aunque haga un calor de muerte, rechaza el aire acondicionado. Y prefiere sentarse en un sillón rígido antes que tumbarse en un sofá confortable.

Me temo que eso es lo que nos están ofreciendo nuestros gobernantes –tanto europeos como propios– con su imparable mención a la austeridad: dureza, incomodidad, irritación. Esa receta para virtuosos implica que haya niños que pasen frío en las escuelas, universitarios apiñados en clases masificadas, discapacitados a los que nadie ayuda, parados abandonados a su suerte, hospitales que tienen que cerrar sus quirófanos o dejar de utilizar los aparatos que se estropean, ancianos a los que no les llega la pensión ni para comer. Quienes tanto defienden esa manera de vivir –de vivir los demás, porque ellos no suelen aplicársela a sí mismos– me recuerdan a aquella impía clase social de los poderosos del antiguo régimen que durante siglos lograron convencer a las gentes de que no pasaba nada por ser pobre en este mundo, porque alcanzarían el bienestar en el otro.

No, la sencillez no es eso. La sencillez consiste en disfrutar de las cosas realmente importantes, y ser capaces de prescindir de las superfluas. Al fin y al cabo, para vivir y pasárnoslo bien no necesitamos comer manjares exquisitos llegados del otro lado del planeta, ni usar móviles de 600 euros, ni regalar a nuestros hijos juguetes de tecnología sofisticadísima. No nos hacen falta carísimos AVE que nos lleven en un minuto a nuestro pueblo, ni edificios emblemáticos que dejen constancia de los faraones que los construyeron, ni megalómanos contenedores de cultura sin cultura. No queremos hospitales con vestíbulos de hotel de lujo donde los médicos no pueden atendernos por falta de medios, ni laboratorios gigantescos en los que no hay investigadores, ni bibliotecas de diseño donde ya no se puede comprar libros.

Lo único que necesitamos es una vida digna y confortable, en la que todos –todos– tengamos cubiertas nuestras necesidades, pero en la que todos seamos igualmente capaces de valorar otra vez, como sabíamos hacer tiempo atrás, el sabor de unas castañas cogidas en el monte y remojadas en la leche que hemos comprado en la tiendecita de la esquina. Sin más complicaciones. Y espero que, con un poco de suerte y de inteligencia, la maldita crisis nos sirva para eso."


Des del meu petit racó, desitjo trobeu el vostre.

* Sarah Ban Breathnsach ha publicat en castellà dos llibres més: "El encanto cotidiano" i "Hacia el alma esencial"

7 comentaris:

Princesa Nadie ha dit...

Querida Elisenda
Es cierto y cada vez valoro más el encanto de esa vida simple...tranquila y feliz ,sin necesitar demasiadas cosas superfluas,sin vivir de cara a la galeria,una vida más auténtica en la que las cosas importantes son esos detalles cotidianos de los que a veces nos olvidamos
Me han encantado las imágenes que has elegido
Un Beso

Siddharta ha dit...

Uff Elisenda, aquesta entrada és extraordinaria. Les imatges són precioses, una passada, m'agraden molt. I amb el fons, l'encant de la vida simple, estic totalment d'acord. Ensenyes aqui coses molt boniques, i s'agraeix: com artista saps captar molt bé la bellesa i l'harmonia. Impressionant!! I dius: "cap experiencia és insignificant, tot pot convertir-se en una font d'inspiració si estem oberts al que ens ofereix la vida". Estic totalment d'acord amb això i penso que TOTES les experiències són valuoses, no només les experiències agradables o conectades amb la bellesa. Com diem els budistes, cada experiència és ocasió pel despertar. I molt bo, també l'article de l'Àngeles Caso.

Una abraçada molt forta.

Elisenda Ortega ha dit...

Gràcies per les vostres paraules, se que heu captat i compartiu l'esencia que volia transmetre amb aquesta entrada. Una forta abraçada!
Gracias por vuestras palabras, se que habeis captado y compartiís la esencia que he querido transmitir con esta entrada. Un fuerte abrazo!

Ana A.L.P ha dit...

Belleza y simplicidad autenticas,como la luz:milagro cotidiano,sutil y maravilloso...
Gracias infinitas....

Luján Fraix ha dit...

LA VIDA SIMPLE ES LO QUE MÁS ME DA FELICIDAD. SIEMPRE HE SIDO ASÍ HOGAREÑA Y NO TENGO QUE IR A BUSCAR LA FELICIDAD A NINGUNA PARTE.

PRECIOSAS IMÁGENES QUE DAN PAZ AL ALMA COMO SIEMPRE NOS REGALAS EN TU PARAISO.
UN BESITO ELISENDA.

Sopa Azul ha dit...

¡Qué bonitas fotos! Voy a apuntarme el nombre de esta escritora, creo que va a ser un gran descubrimiento para mí. Saludos de una nueva seguidora. :D

Luján Fraix ha dit...

GRACIAS POR COMPARTIR, ESTAMOS TAN FELICES LOS ARGENTINOS CON LA ELECCION DE ESTE PAPA, NO LO ESPERABAMOS POR ESO NOS SORPRENDE TANTO, NI ÉL LO ESPERABA, LE DIJO A LA HERMANA CUANDO SE SUBIÓ AL AVION "HASTA LA VUELTA".
CREO QUE NO QUERÍA SER PAPA PERO BUENO... A EL LE GUSTABA BUENOS AIRES Y SU GENTE.
ES UNA PERSONA MUY ESPECIAL, MUY CERCANO, QUE SE COMPROMETE CON LOS QUE MAS LO NECESITAN.
ACÁ SE LO QUIERE MUCHO.

BESOS